Tres pueblos. 25 años de Feminismos.
¿Cómo que nos pasamos tres pueblos? ¿Cuándo nos pasamos tres pueblos? ¿Perdieron las elecciones porque logramos legalizar el aborto? ¿Nos gobierna el fascismo porque usamos la e? ¿Cuándo el feminismo volvió a ser “piantavotos”?
Creemos que todas estas preguntas y los sentimientos que despertaron, nos pasaron a muchxs por el cuerpo y por la mente.
Lo primero fue recibir el golpe de la
acusación, otra vez “la culpa es nuestra”. Salir del asombro de distinguir de dónde
provenía. Hacernos genuinamente la pregunta ¿nos pasamos tres pueblos? Porque
fue momento de reflexionar sobre algunos consensos sociales que creímos ganados
y estaban en cuestión, no sólo con el feminismo, con los derechos humanos, con
los derechos en general. Tratar de recomponerse del doble golpe: la nueva
realidad del triunfo de una derecha antifeminista y la sentencia de
culpabilidad por nuestros pensamientos y acciones. Hubo un momento de mucha
incertidumbre, que aún permanece. Pero esa frase funcionó como una provocación.
Había muchas cosas que revisar, pero sabíamos que no podíamos dejar las calles
y no las dejamos. El transcurso del tiempo nos fue dando algunas respuestas y
nos fuimos levantando nuevamente. Sabiendo que había que volver a reconectar
ese tejido feminista que está aunque no se vea, fruto del trabajo militante de
décadas y décadas, que comienza mucho antes del corte temporal de estos tres
pueblos.
Este texto es un primer borrador de lo
que pretende ser una reconstrucción colectiva de la huella feminista de los
últimos 25 años. Una genealogía para imaginar un futuro que deseemos vivir. En
este contexto de restauración conservadora, consideramos de suma importancia
sistematizar este período como una referencia ineludible que pueda ser
entramado con las experiencias presentes y futuras.
Pensamos esta primera versión como un
documento que genere debate político, con el cual quienes lo lean puedan
polemizar y contrastar con su propia experiencia. La revisión de estos años es
compleja, está atravesada de grandes logros, algunas derrotas, crisis de
crecimiento, emociones, también heridas… y creemos que es nuestra tarea como
parte del movimiento feminista poder hacer un balance autocrítico. Por eso
planteamos preguntas para seguir discutiendo, para pensarnos, para celebrarnos,
para proyectarnos, porque creemos que no nos pasamos tres pueblos, transitamos
25 años de luchas que podemos pensar como Tres Pueblos. Para nosotras cada
pueblo es una época, un tiempo, un contexto, una decisión colectiva, una forma
de pensarnos y organizarnos. Recorrimos tres pueblos y vamos por el cuarto.
Te invitamos a ser parte de este
esfuerzo de memoria, para que lo que hemos vivido, luchado y conseguido no se
pierda. Creemos que recuperar el hilo de algunos debates y prácticas
colectivas del feminismo, puede aportar en esta etapa tan hostil, con el mismo
objetivo de siempre, la transformación social.
¡Vamos por todos los pueblos!
Primer pueblo.
Un pueblo, una pueblada. Años 2000,
cuando ser feminista era mala palabra. La masividad ni siquiera estaba en el
horizonte. El fantasma del feminismo recorría los pasillos de las facultades
como ‘perspectiva de género’, el nuevo prisma desde donde mirar de nuevo al
mundo.
2001, todo en crisis. La economía
(como siempre en Argentina), la política, lo social, múltiples dimensiones que
confluyen en el mítico “que se vayan todos”. La crisis de representación que
estalló en 2001 condensa sentidos muy profundos, estructurales. Sacude las
instituciones del Estado, pero también a las organizaciones. Nacen nuevas
formas de hacer política, movimientos de desocupadxs, asambleas barriales,
pequeños grupos feministas autónomos, sectores antiburocráticos dentro de los
sindicatos. La práctica de la autogestión tomaba forma, ya no esperábamos
respuestas de nadie, “de muchas revoluciones se hace el camino de la
revolución, que logre no sólo terminar con la explotación capitalista, sino
también con todas las formas de opresión”[1].
En el 2001 todo estaba en cuestión y
todo podía cuestionarse. Todo podía hacerse de otra manera, había que demostrarlo
en la práctica. Los grupos feministas autónomos, grupos de compañeras que
empezaban a juntarse en torno a las preguntas que traía la perspectiva de
género desde las facultades, en los barrios alrededor de las problemáticas de
las violencias cotidianas, las lesbianas con su lucha por la visibilidad.
Muchas en distintos lugares del país,
se empezaban a comunicar, a encontrar, a tejer en red. Con ideas de horizontalidad,
autogestión y autorganización. En los movimientos sociales comenzaron a cuestionar
la hegemonía masculina en las direcciones, visibilizando el rol de las
compañeras en la lucha concreta, en la organización y en los cuidados. El
feminismo impulsa la idea de “desnaturalizarlo” todo, los géneros, los
vínculos, las estructuras, que el mundo como lo vemos puede ser transformado y
somos libres de elegir cómo queremos que sea. El feminismo encontró un
territorio en la nueva forma de la organización política que se ensayaba y se
consolidaba al mismo tiempo.
Que se vayan TODOS, que no quede ni
UNO solo
Piquete y cacerola, la
lucha es una sola. La crisis paría consignas que unificaban a trabajadorxs
ocupadxs, desocupadxs, a la tan volátil clase media. Esos tiempos de asambleas
barriales, cortes de ruta, toma de espacios públicos, fábricas recuperadas,
bachilleratos populares, politizaban todo espacio y daban lugar a una
resistencia colectiva que muchas veces añoramos[2]. En los cacerolazos de
2001/2002 en Plaza de Mayo estaba presente la bandera “Feministas en todas
partes”. En la Ciudad de Buenos Aires existía una interasamblea feminista que
se reunía en un local de la calle Entre Ríos que se llamaba “Matrix”. En el
conurbano bonaerense los Encuentros Regionales de Mujeres replicaban la
experiencia de los Nacionales, en muchos puntos del país nacían nuevas
organizaciones feministas y las Comisiones de Género empezaban a surgir en
algunos movimientos de desocupadxs. El 26 de octubre de 2003, se realiza la 1ª
Asamblea de Mujeres Piqueteras en el Puente Pueyrredón, en el marco del reclamo
de justicia por la Masacre de Avellaneda.
Este estado asambleario
general y permanente, también permeó la estructura de los Encuentros Nacionales
de Mujeres y se organizó en el Encuentro de Rosario (2003) una Asamblea
Nacional por el Derecho al Aborto Legal. ¿Por qué no aprovechamos el espacio
del ENM para darle una articulación federal a la lucha por el derecho al
aborto? Así fue que llegamos, el 28 de mayo de 2005, a lanzar la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto
Legal, Seguro y Gratuito. Feministas en todo el país, militando el Aborto
Legal. Cuestionando roles de género. Tareas domésticas. Roles dirigenciales. La
violencia que nos atraviesa todo el tiempo. Y ese cuestionamiento hace crecer
la participación de esas mujeres y esas feministas en las organizaciones y esas
organizaciones empiezan a sumarse a los ENM. Hay un cambio en la composición
social y en la masividad de los ENM en esos años 2000. Los hoy Encuentros
Plurinacionales, conectaban experiencias a nivel federal, relanzaban la lucha y
la potencia feminista cada año, en diferentes provincias desde 1986.
Esos grupos autónomos de feministas
comienzan a encontrarse y articular pensamientos y acciones como fue el espacio
de Feministas Inconvenientes que se reúnen en Río Ceballos, Córdoba, en 2007.
Allí declaran “Somos
feministas inconvenientes. No nos conformamos con lo que en cada tiempo nos
indican como el cambio posible. No nos conformamos con disputar un espacio
limitado entre las incluidas e incluidos del sistema. Queremos transformar el
sistema. No aceptamos encerrar nuestra libertad, en el corralito del
posibilismo. Rechazamos las prácticas de ciertas corrientes del feminismo que
reproducen jerarquías, personalismos, autoritarismos, arbitrario gerenciamiento
de los recursos, y apropiación del discurso que queremos crear colectivamente. Rechazamos también las prácticas de
diversos partidos –incluso de izquierda-, que pretenden manipular al feminismo
–como a los movimientos sociales en los que participan-, negando su autonomía,
estableciendo jerarquías en las luchas y reivindicaciones, y tratando de
subordinarlos a sus estrategias”[3].
Durante mucho tiempo, en los espacios
políticos se planteó que la opresión de género era secundaria en relación a la
lucha contra la desigualdad de clase. De a poco, las organizaciones feministas
y las feministas en las organizaciones, comienzan a cuestionar esas jerarquías
y plantean la necesidad de luchar integralmente hasta que “capitalismo y
patriarcado caigan juntos”. Empieza a armarse un entramado entre feministas
y organizaciones que se ven reflejados en espacios como el de Mujeres en Lucha
que se reunía en el recuperado Hotel Bauen o la Coordinadora de Mujeres
Organizadas.
Las paredes se poblaron de grafitis: Revolución
en las camas, en las casas, en las plazas. Saquen sus rosarios de nuestros
ovarios. Educación para decidir. Anticonceptivos para no abortar. Aborto legal
para no morir. Eva ama a Victoria. En las consignas de esa época se
sintetizaba lo personal y lo político, la disputa abierta con la Iglesia
Católica, la demanda del aborto como urgencia, el cese de la violencia machista
en todas sus formas y la necesidad de una respuesta integral con la educación
sexual (que en 2006 se transformaría en Ley).
Quienes protagonizamos esa época,
sabemos que no fue fácil llamarnos feministas e instalar algunos debates en la
sociedad, en nuestras casas, en los lugares de trabajo, en la vía pública, en
el territorio y en las organizaciones donde militábamos. No podíamos
imaginarnos las escenas del futuro cercano, pero teníamos una convicción muy
fuerte, que nos organizábamos para cambiarlo todo. La irreverencia, la
incomodidad, la inconveniencia, estaban de nuestro lado. Nos tenían miedo
porque no teníamos miedo.
Párrafo aparte merece la paciente
construcción de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto como un movimiento
federal, diverso y transversal políticamente. Esta iniciativa logra proyectar
masivamente la lucha de las pioneras de la Comisión por el Derecho al Aborto.
Aunque ahora nos resulte imposible imaginarlo, la Comisión Nacional de
Articulación se reunía una vez por mes presencialmente, con representación de
compañeras de diferentes provincias. En la Campaña se sintetizaron miles de
acciones territoriales, las mesas por el derecho al aborto, la recolección de firmas
en apoyo a la ley, la formación de activistas y profesionales de la salud, la
difusión de materiales sobre el uso seguro del misoprostol, etc.
El surgimiento de la Línea telefónica
“más información, menos riesgos” de Lesbianas y Feministas por la Descriminalización
del Aborto, el aporte fundamental de las Socorristas en Red y otras
experiencias de acompañamiento del aborto autogestivo, fueron seguidas luego
por la Red de Profesionales de la Salud por el Derecho a Decidir, ampliando el
acceso al aborto seguro. Aún en un contexto legal restrictivo, desde adentro y
desde afuera del sistema de salud, se generaban prácticas de ejercicio del
derecho al aborto, en medio de un proceso de lenta despenalización social. El
colectivo LGTBIQ+ formó parte activa de este proceso y las luchas se fueron
enlazando.
En estos años, se fue construyendo una
“agenda de género” con impacto legislativo. Se logra la sanción de la Ley de
Salud Sexual (2002), la ESI (2006), la Ley de Protección integral contra las
violencias (2009), el Matrimonio Igualitario (2010), la Ley de Identidad de
Género (2012). Luchas históricas que encuentran eco en voluntades político
partidarias y se logra una incidencia parlamentaria efectiva. Las dos últimas
acompañadas por procesos de movilización y el teje transversal del colectivo
LGTBIQ+, logrando una derrota a la Iglesia Católica, gran actor antiderechos de
todo ese período. Queríamos leyes para afirmar nuestros derechos, pero ¿nos
alcanzaba con eso? ¿Qué expresaban esas conquistas en el debate social? ¿Qué
pasó con la implementación de esas leyes, con su presupuesto efectivo? ¿Qué
discusiones se daban en el feminismo sobre la capitalización de esos logros?
¿Qué tensiones en relación a la autonomía del movimiento feminista y el riesgo
de “cooptación” por parte de los discursos gubernamentales? ¿Qué construcciones
autónomas persistieron? ¿Cómo lo hicieron?
Creemos que estos cuestionamientos son
parte de las preguntas abiertas pos 2001, del vínculo de los movimientos
(sociales, de derechos humanos, feminista) con el Estado. Entendemos que hubo
un proceso de fragmentación del movimiento social en relación a su posición
respecto del gobierno a partir de 2003, con sectores claramente opositores y
otros aliados o integrados al proyecto gubernamental. ¿Qué pasó en el feminismo
en relación a este proceso?
Finalizando nuestro paso por el primer
pueblo, creemos que el feminismo empieza a ser una corriente ineludible dentro
de las organizaciones, los partidos, los movimientos. Las feministas están, son
parte y ejercen la presión para que sus organizaciones tomen sus demandas y se
definan feministas. Estamos frente a un proceso de transversalización de los
feminismos.
Algunas preguntas para seguir el
debate:
¿Qué rescatamos de las formas de
organizarnos en este pueblo? ¿Cuál fue la radicalidad del movimiento feminista
en este período?
¿Qué lugar ocupó el debate sobre la
autonomía, en el feminismo y en el movimiento social en general? ¿Cómo se dio
el vínculo con el Estado?
¿Qué nos queda del debate sobre horizontalidad,
autonomía y autonomismo? ¿Qué pasaba con el debate sobre el poder y los
liderazgos en esa época?
¿Cómo se cerró la crisis de
representación de 2001? ¿Encontramos puntos en común con la de 2023?
Segundo Pueblo.
En 2015 otra pueblada, esta vez
feminista.
Las mujeres masivamente en las calles
dijimos ¡Basta! El trabajo sostenido de esa red puso en evidencia que la
violencia patriarcal no sólo afectaba a las mujeres, sino que develaba todo un
sistema estructural de dominación y sometimiento para las disidencias. Ni Una
Menos también movilizó a esxs otrxs de una sociedad capitalista y
patriarcal que sólo pone el valor en la explotación de la vida y de la
naturaleza para la producción de riqueza para unos pocos. Ese 3 de junio tuvo
la magnitud de un “acontecimiento”. Ni sus organizadoras, ni quienes
participamos dimensionamos el impacto que iba a tener, ni el punto de inflexión
que representaría en el devenir del movimiento feminista en la Argentina y su
repercusión en el resto del mundo.
2016, otro femicidio más, el de Lucía
Pérez, nos conmueve y nos alimenta la rabia. Habíamos dicho Ni Una Menos, pero
los femicidios seguían ocurriendo, esta vez elegimos el paro como herramienta
de lucha. Fue nuestro primer paro feminista. En sintonía con la experiencia del
paro de mujeres en Polonia contra un proyecto de ley que criminalizaba el
aborto y rememorando la huelga de las escobas, en 1907, por el aumento bestial
de los alquileres en los conventillos.
A partir de 2017, en los 8M se
impulsaron paros internacionales, con vinculaciones con el feminismo de la
región y de Europa. Las consignas visibilizaban el lugar del trabajo de mujeres
y disidencias, tanto en la esfera productiva, como reproductiva de la vida: “Si
nosotras paramos, se para el mundo”. “Si nuestras vidas no valen,
produzcan sin nosotras”. Se alzaba una exigencia colectiva por el
reconocimiento de los trabajos de cuidado “Eso que llaman Amor es trabajo no
pago”. El movimiento feminista disputa, en los hechos, el rol de las
centrales sindicales a las que se les reclamaba una medida de fuerza contra las
políticas de ajuste y endeudamiento del gobierno de ese momento. A partir de
entonces, se comienza a instalar que los 8M, no sólo nos movilizamos, sino que
paramos, como herramienta de organización y lucha[4]. Esto tiene resonancias en
los sindicatos y en los sectores organizados de la economía popular, donde el
activismo feminista fortalece su presencia. En 2017, la bandera de arrastre
sintetiza la lucha de la coyuntura: Basta de ajuste y despidos. Aborto Legal YA[5].
2018 fue un año explosivo para el
feminismo. Ese año logramos que la legalización del Aborto llegara al Congreso,
en la séptima presentación del proyecto de Ley de la Campaña Nacional por el
Derecho al Aborto. La “marea verde” como comenzamos a nombrarla demostró su
potencia en las calles. El “cabildeo” fue una acción sistemática de la Campaña
en cada presentación del proyecto de ley, desde 2005, buscando sumar los apoyos
legislativos necesarios para que la ley fuera un hecho. Las activistas
recorrían todos los despachos buscando las firmas que permitieran un dictamen
de comisión que lograra la tan ansiada llegada al recinto. 6 veces se presentó
y 6 veces perdió estado parlamentario.
En junio y agosto de 2018 nos encontramos con un pico de masividad en las calles, en todo el país. Esa marea se nutrió de un componente espontáneo que se sumaba al movimiento feminista que fue creciendo en esos años. Los impactos de la ESI, las pibas que se hicieron protagonistas en las marchas, con glitter y pancartas autogestivas, en un encuentro intergeneracional con una fuerza imparable. El 14 de junio fue el triunfo tan esperado en la Cámara de Diputados y el 9 de agosto, una derrota que nos llenó de bronca, pero que no pudo desdibujar la movilización épica que prometía que a la clandestinidad no volveríamos nunca más.
Nunca habíamos sido 2 millones en las
calles, con movilizaciones y acciones contundentes a nivel federal… qué lindo fue serlo y sentir esa potencia
arrolladora. Subir al bondi o al tren y encontrarse con esos otros pañuelos
verdes en las mochilas, era una red silenciosa que se reconocía en todas partes
con sólo un gesto y una mirada. “Ahora
que estamos juntas, ahora que si nos ven, abajo el Patriarcado, se va a caer,
se va a caer. Arriba el Feminismo que va a vencer, que va a vencer”.
Y para coronar ese año de movilización
callejera, en diciembre Thelma Fardin acompañada por el Colectivo de Actrices
Argentinas, presenta su denuncia pública y judicial contra Juan Darthes. Desde hacía unos años, había comenzado la ola
de denuncias contra la violencia sexual en el rock, con el emblemático caso de
Cristian Aldana, y continuaron en el espectáculo, en la política, incluso… en
las organizaciones del campo popular. Se iba expresando un límite colectivo: No
nos callamos más, poniendo en la escena pública una de las violencias más
silenciadas y soportadas por vergüenza, por miedo y el riesgo de ser juzgadas.
Por eso apareció el respaldo incondicional: Hermana, yo sí te creo.
Muchas historias de abuso salieron del silencio en estos años, muchas más aún
después de la denuncia de Thelma, su valentía, el acompañamiento colectivo y su
impacto social, marcaron un antes y un después.
Este gran avance también nos planteó un debate dentro del feminismo. La política de los escraches y las cancelaciones, con sus matices, nos condujo a discusiones sobre las metodologías, las formas de la justicia popular, los procesos reparatorios y, también, generó algunas heridas entre nosotrxs. Después del momento más convulsionado, con la explosión legítima de tanto silencio acumulado, la discusión se fue complejizando. Se incorporó el debate sobre el punitivismo y el modo de abordar las violencias, discusiones que siguen abiertas hasta el día de hoy[6]. No vamos a profundizar acá, pero creemos necesario analizar el impacto que este proceso tuvo en las juventudes, con un cambio de posición de muchas pibas en relación a la soberanía sobre sus cuerpos y el consentimiento como concepto clave. En los varones este cimbronazo tuvo efectos disímiles, en algunos logró cuestionar modelos de masculinidad hegemónica y, en muchos otros, a reforzarlos desde una posición defensiva y conservadora.
En el proceso de esos años fue
emergiendo más nítidamente el transfeminismo, como corriente que explicita el
cuestionamiento del binarismo de género y el biologicismo, encarnado por
algunos sectores. Dentro del movimiento feminista hay tensiones que siguen
estando presentes, pero entendemos que este debate fue incluyendo las otras
transversalidades e interseccionalidades necesarias para comprender cómo se
componen las desigualdades, como el antirracismo, el anticapacitismo, etc. La
Campaña Somos Plurinacional (2019) llevará este debate para cambiar el nombre
del Encuentro Nacional de Mujeres a Encuentro Plurinacional de Mujeres,
Lesbianas, Travestis, Trans, Bisexuales, Intersexuales y No binaries.
En este segundo pueblo recorrimos 4
años intensos para los feminismos, que termina con la derrota del macrismo y el
ascenso de un gobierno peronista que arranca con un fallido significativo: “Volvimos
mujeres”.
Preguntas para el debate:
¿Qué nos dejó el debate
escraches-cancelaciones y punitivismo-antipunitivismo?
Pañuelos Verdes y juventudes. Las
pibas sí, ¿y los pibes?
¿El foco en la lucha por el aborto
legal, nos alejó del cuestionamiento de la situación social y económica de esa
etapa?
¿El progresismo, la agenda de derechos
y la política de las identidades nos hizo perder fuerza en la lucha
anticapitalista?
¿Qué hicimos con el poder que
generamos en el momento de mayor masividad del movimiento?
Tercer Pueblo.
2020. Una pandemia y otra pueblada
feminista.
Año del Cuarto Paro internacional
Feminista. Punto de llegada con acciones de articulación en un movimiento
mundial feminista, con el feminismo argentino como referencia: el pañuelo verde
símbolo de la lucha por el derecho al aborto, comenzaba a recorrer las marchas
feministas a nivel mundial. Las calles son nuestras.
El
colectivo Ni Una Menos, nacido en 2015, funcionó en la construcción de los paros
y de otras convocatorias a acciones callejeras como una suerte de articulador
de las diferencias. Las asambleas decidieron que el paro y movilización se
hiciera el lunes 9 de marzo porque nadie hace huelga un domingo y se marchó con
la bandera “Vivas, libres y desendeudadas nos queremos, aborto legal ya[7]”.
Con el diario del lunes sabemos que el
8M de 2020 fue la cresta de la ola feminista. Volvíamos a tener la posibilidad
de presentar el proyecto de ley para legalizar el aborto después de la negativa
parlamentaria del 2018. Eso se vio reflejado en las calles, en el aire, en la
sensación de frente común a pesar de las diferencias.
Paralelamente en el mundo empezaba a
instalarse la circulación de un virus, el Covid-19, originado en China y que
empezaba a expandirse causando muchas muertes sin que las autoridades
sanitarias pudieran dar una respuesta. Estábamos frente a una pandemia. El
planeta entero empezó a hablar de una sola cosa y de repente todos los países
del mundo enfrentan una sola agenda: cómo contrarrestar al virus mortal. La
respuesta fue el Aislamiento Social Preventivo Obligatorio (ASPO). Se
restringió la circulación de la humanidad, la premisa era “quedate en casa”, y
así fue, estuvimos casi dos años aislados con intermitencias y salidas programadas.
Sin escuelas, sin encuentros generales o espontáneos, sólo en “burbujas”
preestablecidas, sólo se sostenían los trabajos catalogados como esenciales
para que algo funcionara, el resto tenía que dejar de trabajar y estar en su
casa para evitar el contagio. La pandemia también develó situaciones que no
estaban tan explícitas, como eran las condiciones de una gran mayoría de la
población sumergida en la informalidad laboral y condiciones habitacionales muy
precarias. Podríamos escribir una biblioteca de lo que fue la pandemia pero
creemos que esta referencia alcanza y sobra para el objetivo de este texto.
Y así fue como pasamos de la cresta de
una ola feminista que tomó las calles y las esperanzas a nivel mundial un 8 de
marzo, a estar todxs encerradxs y aisladxs en menos de 10 días.
“El estado es responsable” fue la
marca del reclamo de políticas públicas que sostuvo el movimiento, y esa
demanda del feminismo también tuvo un rol muy relevante en la identidad, la
agenda, la campaña y la coalición que ganó las elecciones en 2019 y que
gobernaba en 2020[8]. El
resultado fue feministas asumiendo funciones en distintas carteras de gobierno
y la dirección del primer Ministerio de Mujeres, Géneros y Diversidad a nivel
nacional abocado a la implementación de políticas públicas en esa línea[9].
Fenómeno que no fue sólo nacional sino también regional (Uruguay, Chile y
Brasil).
En este punto creemos que es necesario
un balance crítico colectivo que aún tenemos pendiente: ¿ministerio sí o
ministerio no? ¿El movimiento quería un ministerio? ¿A quién responden las
feministas en la gestión de un gobierno con programa propio? ¿Qué balance
hacemos del rol de las feministas como parte de la gestión del Estado? ¿Cuál
fue la relación del ministerio con el movimiento?
Que lo vengan a ver, que lo vengan a
ver, este es el movimiento que convirtió al aborto en Ley
Y lo impensado: en medio de una
pandemia se aprueba en el Congreso la legalización del Aborto. El 30 de
diciembre de 2020. Contando votos hasta último momento. Gestionando votos hasta
último momento, se logra el triunfo más claro en décadas del movimiento
feminista argentino. Un antes y un después. Y una pregunta que iba a surgir
después de lo que duró todo lo que pudimos festejar: legalizamos el aborto ¿y
ahora qué?
El proceso social, político y
económico que produce la pandemia deja un cambio profundo especialmente en el
modo de vincularse de lxs niñxs y adolescentes, todo pasa a través de una
pantalla y en una pantalla. Las redes sociales como ámbito de socialización. La
tecnología modelando y gobernando la sociabilidad a través de un nuevo
dispositivo social: el algoritmo. Produce también la sensación de una ruptura
de lo colectivo. La disciplina del aislamiento. El contacto con otrxs como
peligro de muerte. Un claro freno al proceso que se estaba desarrollando a
nivel regional y mundial.
A nivel país, otra crisis económica
reflejada en la incapacidad de un gobierno que no puede dar respuesta desde su
gestión a la reproducción de la vida cotidiana de su población por el nivel de
inflación producida y la deuda impagable heredada y renegociada. Otra
frustración política. Nueva y profunda crisis de representación.
Estos son algunos apuntes mínimos para
introducir el inicio de la restauración conservadora en el poder que se dará a
partir de las elecciones en el 2023: Un candidato de ultraderecha con un
discurso anti política, anti casta, anti estado, anti derechos, anti feminismo,
anti diversidades, anti justicia social y con una motosierra en la mano como
símbolo de las políticas que va a aplicar su gobierno, es el nuevo presidente
del país.
El gobierno eligió sus enemigxs:
cierre del ministerio, cierre del Inadi, amenaza de derogación de la ley de
aborto, discurso de odio contra las diversidades en un foro mundial, negacionismo
explícito, restauración de la idea de familia y propiedad, ley y orden,
ejecutando un plan de ajuste económico sin precedentes, con más deuda y una
represión brutal. Antifeminismo de Estado.
El primer momento es de un impacto
tremendo para el activismo en general y para nosotrxs en particular. Pasados
los primeros golpes que se sucedieron desde el primer día, empezamos a
reaccionar muy lentamente sin tener claro qué había pasado ni qué había que
hacer.
En los intentos de explicar cómo la
ultraderecha había logrado acceder al gobierno de manera tan contundente, algún
sector del peronismo, sin capacidad de autocrítica, dejó deslizar que la
responsabilidad de la derrota había venido de la mano del progresismo y del
feminismo: “se pasaron tres pueblos”, fue la sentencia elegida.
Frente a la acusación de que la
victoria del fascismo era “nuestra culpa”, la necesidad del propio balance
también fue nuestra. Pero de un balance justo, que reconozca las limitaciones,
los errores, pero también la potencia del movimiento que supimos construir.
Como nuestras son las respuestas
frente a tanto desatino, tanta crueldad, tanta precariedad planificada como
forma de vida para las mayorías que habitan el mundo, para beneficio de un
grupo cada vez más minúsculo de multimillonarios fundadores de una tecnocracia
que pretende gobernar desde el extractivismo y el autoritarismo financiero, un
mundo pos democrático.
Nada más antagónico a nuestro motor
político más claro: la vida en el centro.
Del presente sólo queremos puntualizar
viñetas que creemos que nos dejan pistas para encontrarnos a debatir cómo y por
dónde. Como dijimos al principio es un texto inacabado, un deseo de primer
borrador que sirva para encontrarnos, leer, hablar, discutir, pensar, soñar
para terminar de escribirlo colectivamente.
Viñeta
1: 8M 2024
La particularidad de esta marcha es que se da en el momento
político en que el gobierno avanza contra derechos conquistados y hace un
ataque explícito a los feminismos, las mujeres y diversidades. El documento
consensuado por las organizaciones convocantes fue un panorama del retroceso en
la Argentina, un listado de los reclamos para frenar la avanzada antiderechos y
sumar nuevas conquistas ante la urgencia del actual descalabro económico en el
país, que afecta particularmente a mujeres, lesbianas y trans.
Fue una movilización
masiva en todo el país: "Acá estamos: fuimos marea, seremos tsunami". Así arrancaba el
documento consensuado para la jornada y fue nuestra primera respuesta en las
calles al “nuevo orden”.
Viñeta 2: Triple lesbicidio de Barracas.
El 6 de mayo de 2024 dos parejas de lesbianas son atacadas con
una molotov mientras duermen por un vecino de la pensión donde vivían, quien
venía hostigándolas por su orientación sexual. Pamela, Roxana y Andrea no
sobreviven y Sofía sigue padeciendo las consecuencias físicas y psíquicas de esa
violencia. Es la traducción más brutal de los discursos de odio que son
producidos y habilitados desde el Estado. Sabemos que nunca dejaron de ocurrir
estas agresiones, pero desde la asunción del gobierno de Milei, el miedo se
hizo más presente en la comunidad LGTBIQ+. Volvíamos a tener miedo de
manifestar nuestro amor en la calle, visibilizarnos en el lugar de
trabajo, todo se volvía un riesgo,
mientras se desmantelaban organismos como el INADI. Un mensaje claro que las
estadísticas confirman: los ataques y crímenes de odio aumentaron sensiblemente
durante su gestión.
Viñeta
3: Asamblea Antifascista y Marcha 1F Febrero 2025.
“La
vida está en riesgo. ¡Basta! ¡Al clóset no volvemos nunca más!”
La
respuesta al discurso de odio explícito contra la comunidad LGTBIQ+ y la
“ideología woke” del presidente en el Foro de Davos, fue una Asamblea abierta
convocada en Parque Lezama, que se definió como Antifascista y Antirracista, y
que consiguió convocar marchas multitudinarias en todo el país en pocos días.
La contundencia de la movilización fue un punto de inflexión en dos sentidos:
la masividad de la convocatoria, que trascendió ampliamente al activismo y las
organizaciones, y la instalación del “antifascismo” como una referencia
aglutinante. La Marcha Federal del Orgullo logró frenar, al menos en el
discurso público del gobierno, su ataque contra las disidencias y la invención
de lo “woke” como todo lo que estaba mal.
Viñeta
4: Triple femicidio. Septiembre 2025.
El
femicidio de Brenda, Morena y Lara fue un cimbronazo indescriptible. Por el
hecho en sí, por todos los discursos que lo recorrieron, por la forma, por todo
lo que tuvimos que volver a escuchar y ver (recordemos la campaña publicitaria
de mujeres en bolsas de basura). Las sensaciones devinieron en un sentimiento
colectivo: nos quedamos cortísimas con tres pueblos. Ese día salimos a gritar
con bronca “No nos pasamos tres pueblos, nos mataron tres pibas”. Nos
paramos nuevamente sobre todo lo que habíamos hecho, con orgullo y con
certezas, fue la respuesta colectiva y en las calles a la acusación infame.
Viñeta 5: Ni Una Menos Junio 2025.
Frente
a la fragmentación y la dificultad de repensar cómo hacer frente a esta nueva
realidad desde lo colectivo, el feminismo ofrece una transversalidad que ningún
otro movimiento logra. Una capacidad de construir unitariamente frente a las
diferencias que reconocemos y hasta valoramos. Esto se ve reflejado claramente
en el armado de la movilización del 3J de 2025. El 3 de junio de ese año era
martes. Los miércoles sucedían semanalmente las manifestaciones de lxs
jubiladxs, reprimidas sistemáticamente para el asombro de todxs y la reacción
de casi nadie ¿Qué gobierno le pega y gasea a un grupo de jubiladxs que
reclaman con dignidad para no tener que elegir entre comida y remedios? ¿Qué
gobierno se ensaña con las personas con discapacidad? Este gobierno. En las
asambleas de Ni Una Menos se discutió pasar la movilización al miércoles 4 para
visibilizar y acompañar la lucha de lxs jubiladxs. Desde la asunción del nuevo
gobierno se suceden manifestaciones casi cotidianas y sectoriales que pierden
fuerza y efecto al hacerse y pensarse por separado. Y así se plasmó en el
cambio de día de la marcha y en su consigna: “Unir las Luchas es la Tarea”.
Viñeta
6: Encuentro Plurinacional Corrientes Octubre 2025.
¿La
marea se rearma en Corrientes? Los Plurinacionales y la llama eterna que
encienden. Preguntas que recorrieron el Encuentro: ¿el feminismo, puede
constituirse como una alternativa política a la crisis de representación? ¿Qué
hacemos con la salud mental en emergencia? ¿El feminismo ya no convoca a la
juventud? ¿Qué ejes nos pueden articular como lo hizo el aborto? La potencia
del encuentro, el futuro es transfeminista y en comunidad. La necesidad de
conectar los pueblos, las experiencias diferentes, poder construir
unitariamente desde la multiplicidad.
Resignificar la marea. La marea no es
algo que se pueda planificar, es algo que sucede. Organizarnos para impulsarla
y estar en mejores condiciones para que se traduzca en un proyecto político
para el mundo que queremos ¿queremos otra marea?
La marea no fue sólo masividad, la
marea fue haber encontrado un objetivo, un símbolo, una causa que nos
representaba y conectaba necesidades y deseos colectivos: decidir sobre nuestros
cuerpos, una vida sin violencias, la autonomía y el empoderamiento frente al
patriarcado. Identificarlo masivamente como un sistema político de opresión que
había que cuestionar y desarmar. Una lucha abierta contra la desigualdad de
género y la necesidad de deconstruir el patriarcado que llevamos dentro.
Que organizadas que se nos ve, Que el feminismo dirija la CGT.
Preguntas para seguir debatiendo:
¿Qué movimiento necesitamos para esta
etapa?
¿Cómo reconocemos nuestras diferencias
sin caer en falsos antagonismos?
¿Cómo estamos organizadas? ¿Qué
ventajas y desventajas tiene la transversalidad construida?
¿Cómo respondemos estratégicamente a
la multiplicidad de frentes de lucha que nos impone la coyuntura?
¿Cómo enfrentamos a la derecha global
y sus representantes en nuestro país? ¿Cómo podemos pasar a la ofensiva en este
contexto?
¿Cómo se construye comunidad desde los
feminismos? ¿Cómo se conecta y se potencia la red feminista que supimos
construir?
¿Queremos y necesitamos un “programa”
transfeminista? ¿Cómo se construye?
¿Creemos necesario armar organización
política para construir poder popular e institucional?
¿Queremos generar una alternativa
política transfeminista para gobernar?
¿Cómo disputamos y construimos poder
desde los feminismos?
Terminamos de escribir este texto con
los ecos del último 3J (2026) en la piel, con la fuerza y la masividad que se
expresó a nivel federal, con el dolor y la furia que nos despertaron los
recientes femicidios de Agostina, Dulce y Noelia. Los pueblos volvieron en
pancartas, como un grito indignado y un llamado a la acción:
“Pasarnos todos los pueblos por las
pibas”, “Nos debimos pasar más pueblos”, “Te invito a pasarnos 1000 pueblos
más”, “tres pueblos no fueron suficientes”, “Pasarnos tres pueblos y crear uno
nuevo”.
Los pueblos nos siguen provocando y
convocando, ahora es el momento de traducir esa bronca en organización. Vamos
por todos los pueblos que nos faltan. La alternativa es feminista.
La idea es que Tres Pueblos sirva para
recuperar nuestra militancia feminista de estos años, la de cada unx o para
juntarnos en grupos o como quieran y poder pensarlo y terminar de escribirlo
colectivamente.
Para eso se puede interactuar con el
texto con los aportes que quieran sumar en los comentarios del blog: https://trespueblostres.blogspot.com/
Por mail a: trespueblostres@gmail.com
Instagram https://www.instagram.com/tres.pueblos?igsh=N2gxcjl4c284cG5y
Habrá convocatorias a pensarlx juntxs
y queremos armar una memoria visual con fotos, videos, volantes, afiches,
folletos, todo lo que podamos recuperar.
Y
encontrarnos en la instancia del Encuentro Plurinacional de Córdoba 2026 en el
Cuarto Pueblo.
Yani Azzolina y Paula Cruz, feministas que transitamos los tres pueblos desde distintos recorridos organizativos y puntos geográficos. Encontrándonos en el deseo de impulsar este debate colectivo.
Paula participa en Conurbanas
Transfeministas https://www.instagram.com/conurbanastransfeministas?igsh=eGtxcnllMXhrZThy
Yani participa en Movida Ciudad https://movidaciudad.ar/
https://www.instagram.com/movida_ciudad?igsh=dTZkNzdmYTlzdXZz
Junio
2026
[1] Korol, Claudia “Revolución en las plazas y en las
casas” (2004). Cuadernos de Educación Popular. Ediciones Madres de Plaza de
Mayo. América Libre.
[2] Silva Mariños, Lisandro “8
hipótesis sobre la nueva izquierda post 2001”. Editado por Jacobin América
Latina. Buenos Aires. 2022.
[3] https://www.google.com/url?q=https://www.larevuelta.com.ar/articulos/NPF_2007_02_25.html&sa=D&source=docs&ust=1779744384487995&usg=AOvVaw3706Fia0VkyhxJR-pDFJ9P
[4] Gago, Verónica (2019) “La potencia feminista. O el deseo de cambiarlo todo”. Tinta Limón Ediciones.
[5] Documentos y
Manifiestos 2015/2018. Amistad política + Inteligencia colectiva. Ni Una Menos.
[6] Reflexiones
sobre los escraches feministas ¿Hacia una ética feminista de la justicia
comunitaria? Apuntes para seguir interpelándonos (siempre). Azzolina y Cruz.
2020. https://drive.google.com/file/d/1dSa2f9qhmFoLC377VHhsoFayW60Z5Gm6/view?usp=sharing
[7] https://www.google.com/url?q=https://latfem.org/a-la-huelga-como-sera-el-paro-internacional-feminista-2020/&sa=D&source=docs&ust=1781045321994275&usg=AOvVaw2HKLJbE_iGGH2Oi-zz4bTD
[8] Prieto, Sol ¿El General se pasó tres pueblos? Edición 315 - Septiembre 2025. Peronismo y Feminismo. Le Monde Diplomatique
[9] Paz Frontera,
Agustina (2026) ¿Demasiado Feminismo? La política feminista entre el Estado, el
activismo y la batalla cultural de la derecha radical. Siglo Veintiuno
Editores.
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